miércoles, 3 de septiembre de 2008

Editorial del Nº 2 – Septiembre 2007

DIMES Y DIRETES

A veces la actividad diaria del Teatro nos envuelve en una situación que creemos que es la realidad. Es bastante común que en algún momento nos sorprendemos de enterarnos de algo que creíamos que era de tal modo y resulta que era de otro. Hay gente que vive muy al tanto de estas cosas, ya sea por circunstancias de su tarea o por interés propio. A veces éstos se convierten en formadores de opiniones a quienes la gente presta oídos pasivos sin preguntarse demasiado sobre la veracidad o no de lo que escucha. Lo que puede resultar peligroso, puesto quienes se dedican llevar esa ”información” de un lugar a otro, suelen ponerle su sello –o interés- personal que dista mucho de la objetividad y la ecuanimidad necesaria, por lo tanto se incurre en algún tipo de injusticia.
Pero, ¿qué hacer entonces? La mejor actitud, quizás la más inteligente, es la de no prestarle mucha atención y guiarse por nuestro propio criterio, nuestra propia visión de un hecho. Y si no es posible, desechar aquello que no viene de buena fuente.
Hace un par de siglos una mente maligna elaboró una técnica, que aportó nada más que daño en la gente de buena fe, en la frase “injuria, injuria que siempre algo queda”. Lo que ha sido moneda corriente en el mundo de la política actual.
Suele pasar que en la vida corriente, en nuestra labor diaria, queriéndolo o no – y me incluyo- uno a incurrido en la falta terrible de hacerse eco de las consecuencias de tan pragmática frase. En algunas oportunidades hemos podido ver que lo más “trabajoso” del trabajo es asimilar los problemas humanos que ocasionan muchos equivocados dimes y diretes. Lo saludable sería desestimarlos.

viernes, 4 de julio de 2008

Fábula

EL LOBO Y EL CORDERO

El lobo y el cordero, cada uno por su parte, vinieron a beber a un mismo río. El lobo bebía río arriba y el cordero más abajo. Mirando el lobo al cordero, díjole: “¿Por qué me has enturbiado el agua mientras yo bebía?”. Respondió el cordero con paciencia: ¿Cómo te pude yo enturbiar el agua pues corre de donde tu bebiste a donde yo bebía?”. El lobo, no cuidando de la verdad, ni de la razón, le replicó:” ¿Y por eso me maldices?”. Respondió el cordero: “Yo no te he maldecido”. Más el lobo mirándole con malos ojos dijo: “Seis meses hace que me injuriaste”. Y respondió el cordero: “Yo en ese tiempo aún no había nacido”. Entonces dijo el lobo: “Por qué me has destruido mi campo paciéndomelo?”. Dijo el cordero:”Por cierto, aún no tengo dientes para pacer, mal te pude haber hecho ese daño”. Finalmente díjole el lobo: “Aunque no pueda rebatir tus argumentos, yo quiero devorarte”. Y así tomando el cordero inocente, quitole la vida.

Esta fábula significa que cerca de los malos y los falsos no tiene lugar la verdad, ni la razón, ni vale otra cosa con ellos, sino la fuerza.


Del libro “Las mejores fábulas de todos los tiempos” – Clásicos del bolsillo. Longseller.
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Por qué PIAZZATO

Piazzato: del italiano, emplazado, montado.

En los instantes previos a una función, cuando ya la regencia hizo la tercera y última llamada a escena; cuando todos los artistas, los auxiliares y los técnicos que intervienen en la misma se encuentran en sus lugares respectivos; cuando el Director de Orquesta está esperando el aviso, ya sea en el escenario o en la puerta del foso, para ingresar a dirigir; cuando está confirmado por la Coordinación de la Sala que el público ya está ubicado en sus asientos; cuando está todo esto chequeado por parte de Regencia y el reloj dice que ya es tiempo de comenzar la función, es allí cuando se pide a la cabina de luces que ponga piazzato, porque vamos a comenzar la función. En la jerga, piazzato es el primer efecto luz con el cual comienza un espectáculo. Y la idea que ronda en la creación de esta publicación tiende a buscar ese efecto. Ojala se logre.

sábado, 5 de enero de 2008

lunes, 24 de diciembre de 2007

Un domingo razonable

Nuestra actividad en el Teatro nos lleva o predispone a vivir distintos momentos, según la tarea que desempeñemos. En un fin de semana de tres funciones de ópera, “E l Barbero de Sevilla”, que nos hace poner en estado de alerta casi constante y que a pesar de que los históricos digan que antes había dos funciones por día, cuesta un poco desde todo punto de vista sobrellevar el stress que inevitablemente nos provoca enfrentar una puesta en función de un espectáculo de la complejidad de una ópera. A todos los involucrados en ese momento, en mayor o en menor grado según nuestra tarea, nos rosa, nos toca, nos golpea algo de la ansiedad, algo de la descarga de adrenalina que significa abrir el telón en una producción nuestra. Es por eso que muchos hemos recibido con alivio el cambio de horario de los domingos.
Los que venimos de martes a domingos, nos hemos acostumbrado a tener que ir a trabajar cuando el resto de la gente se disponía a salir para divertirse y es más aún, hemos tenido que acostumbrar a nuestras familias a que lleven esta forma de vida. Hay quienes tienen que estar desde cuatro horas antes de la hora de función. Esto hace que los mismos en muchos domingos se veían privados de compartir la tradicional mesa familiar y cuando lo hacían debían levantarse en la mitad del almuerzo y salir apurado para el Teatro.
Comenzar la función del domingo a las dieciocho treinta horas nos permite almorzar tranquilo y a quienes tienen que venir un poco más tarde les da la posibilidad de relajarse por un momento para luego salir con todas la baterías cargadas. Venir contentos y descansados seguramente redundará en un mejor rendimiento laboral. Además considerando que, el ballet y los conciertos generalmente son más cortos, una ópera puede llegar a durar tres horas y treinta como mucho, nadie se va tan tarde. Tampoco el público.

sábado, 22 de diciembre de 2007


DIEGO ALONSO

Trabaja en la Sección Peluquería y Maquillaje.
Datos personales: 38 años, casado, 2 hijos y otro en camino. Parte de su corazón es de Gimnasia
CV: Peluquero social y teatral. Posticero, maquillador teatral, cine y televisión. Su maestro fue José María Angellini, Jefe en la especialidad en el Teatro Colón. Ingresó al Teatro en el año 1999, para la ópera Rigoletto.
Trabajó en teatro independiente con el Director Ismael Linares; en danza contemporánea con la prof. Mariana Pereyra; en el cortometraje “Pan y los pájaros”, dirigida por Jorge Zanzio; en las publicidades de Slim, Danete. En cine participó en “The golden door”, de producción ítalo-norteamericana. Confeccionó la barba que se utiliza en el film sobre Diego Maradona, “La mano de Dios”.
Actualmente se encuentra confeccionando: una peluca y las patillas de Elvis Presley para el actor Ricardo Darín; dos pelucas para la actriz María Onetto que usará en el film “Una mujer sin cabeza” y dos pelucas para el actor rosarino Juan Pablo Geretto, ganador del Comic en Show Match con su personaje la Maestra y otros.